Baby doll

Nunca he ocultado que vivo en una especie de regresión estética entre la nínfula que ya nunca podré ser, una heroína del pop yonki (mi favorita es Curtney love) y una resignada-joven-esposa-de-su-tiempo.
Me irrita pensar en el día en el que tenga que quitarme el flequillo o que comiencen a ser patéticas todas las cosas que ahora (creo) me hacen tan bonita.
Lo cierto es que como dice mi amiga Toña, hay un momento en la vida de una mujer en el que ha llegado la hora de dejar de ser lolita para convertirse en una madurita buenorra.
El sábado cumplí 29 años y 2 días después compruebo que yo aún no puedo hacer uso de esa máxima.
He venido a trabajar disfrazada de señorita pepis y estoy absolutamente convencida de que estoy monííísima.
¿Realidad o trastorno delirante?...
¡Je ne sais pas, bel ami!
La belleza es una cuestión de Fe.
Libellés : Visto-luego-existo




