One, Two, Three
Creía sudando y sangrando morir, atadas las piernas con cinchas, cerrados los ojos de esfuerzo…
Doctora: Faalinda, Faalinda incorpórate para ver a tu hijo.
Faalinda: Cómo?_Incrédula (No-hay-mal-que-cien-años-dure).
Quería abrir los ojos pero abrí los brazos y todas las compuertas del llanto sincero y sonoro que no pude detener en mucho tiempo con un niño rosado y mojado gritando sobre mi pecho impresionado, de tantísimo querer.
Mi médico dice que el amor nada tiene que ver con la voluntad. Siendo el “verdadero” aquel tan biológico como imperioso que te arrastra a unirte con otro ser humano con tres mil cerrojos culturales y convencionales para trascender con él, ofreciendo un ejemplar mejorado para una naturaleza que se nos impone con la misma fuerza como nos devuelve plenitud y felicidad, una vez alcanzado su objetivo.
Libellés : Que se mueran los feos

